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domingo, 12 de julio de 2009

El Señor de Los Anillos: La Comunidad de Anillo

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LA COMUNIDAD DEL ANILLO
(The Lord of the Ring: The Fellowship of the Ring – EE.UU., 2001)
Guión de: Fran Walsh y Philippa Boyens
Dirigida por: Peter Jackson
Protagonizada por: Elijah Wood (Frodo Bagins), Ian McKellen (Gandalf), Viggo Mortensen (Aragorn), Sean Astin (Sam Gamyi), Liv Tyler (Arwen), Billy Boyd (Pippin), Dominic Monaghan (Merry), Ian Holm (Bilbo Bagins),
Orlando Bloom (Légolas), Christopher Lee (Saruman), Cate Blanchett (Galadriel), Sean Bean (Boromir), John Rhys-Davies (Gimli) & Hugo Weaving (Elrond).
Distribuida por: 20th Century Fox
Duración: 170 minutos
Estreno: enero de 2002


Hacía tiempo que una película no se demoraba tanto. Las expectativas fueron tal vez, más amplias que con la saga de Star Wars. Miles de fanáticos hicieron colas, compraron entradas anticipadas y realizaron un sin fin de conjeturas, sobre lo que podía resultar de la puesta en escena del denominado, en gran parte del mundo lector, como el “libro del siglo”. Al fin llego el momento de correr el telón; Houdini no tuvo más alternativa que develar sus secretos y de la mano del talentoso Peter Jackson, J.R.R. Tolkien siente, desde el otro mundo, que su obra logró entidad propia y se materializó.

La Tierra Media, escenario recreado cientos de miles de veces en la imaginación del lector, encontró una ubicación geografica y terrenalidad. Frodo Bagins – como se dice originalmente – Gandalf y Aragorn, tomarón entidad corporea y vagan por Hobbiton, Bree, la Posada del Pony Pisador, Rivendel y las Minas de Moria, con destino fijo en el Reino de Mordor e inmersos en la historia épica del siglo XX. El anillo, ese uno que los encontrará y gobernará a todos, nunca fue tan reluciente y dorado como en esta oportunidad.

Solo podía enconmendarse la tarea de dar forma a esta osada empresa, a alguien sumamente dotado y no solo eso, también debía ser atrevido, ya que calmar las ansias de los fanáticos no sería tarea fácil. Peter Jackson aceptó el desafío y emprendiendo algo nunca visto – rodar tres producciones, las tres partes, al mismo tiempo – logra mantener una idea coerente y ordenada de lo que pretendía hacer: conformar al público, deslumbrar a la audiencia, aportar su visión de la Tierra Media, demostrar sus cualidades como visionario y facturar miles de millones.

Uno de los desafios más importantes, era la caracterización de cada uno de los personajes y muchos no estuvieron de acuerdo, al momento de conocer el reparto. Pero nunca más adecuada la frase “ver para creer”. Sinceramente, la personificación y la dramatización individual, aportan el grano de arena necesario a la producción y aunque muchos puedan dudar de las capacidades de los participantes, todos cumplen adecuadamente con su rol. Elijah Wood, propone a un Frodo muy simpático y sumamente creible, siempre cercano a lo que se narra desde la novela, ayudado obviamente por los avances tecnológicos que le otorgan baja estatura, manos, pies y bellos según la descripción literal de un Hobbit. Ian McKellen despliega su abanico y demuestra una vez más sus capacidades de actuación interpretando al Gandalf que todos soñamos e imaginamos alguna vez. Y hasta Viggo Mortensen, está a la altura del Aragorn, hijo de Arathorn, que lleva sobre su espalda la facultad de reclamar el trono y liberar a su pueblo. Hasta aquí los personajes centrales, pero aunque más no sea, vale la pena resaltar la participación de todos los involucrados, por esto la inclusión en los titulos, de cada uno de los participantes.

Hay más ingredientes para resaltar desde la cocina. Jackson, sabiendo que el presupuesto era generoso, se rodeo de excelentes profesionales y sabiendo que debía cuidar cada detalle, tuvo como prioridad encontrar aquellos escenarios naturales que representaran fielmente lo descrito por J.R.R.. Por tal motivo uno de los puntos más elevados de la producción se los lleva dirección de producción y la dirección de fotografía, que bajo la supervisión de Grant Major y Andrew Lesnie, respectivamente, se merecen bastante más que un 10 felicitado. Las locaciones naturales encontradas en Nueva Zelanda, no podrían haberse prestado mejor para tal evento, hasta parece que se ubieran creado justamente para el desarrollo de la producción, todo un logro.

Si había que encontrar una razón por la cual la adaptación de tan renombrada novela se hizo esperar, seguramente podriamos coincidir con que aún no se encontraba, el cúmulo de avances tecnológicos, que la industria de los efectos visuales y sonoros, desarrolló durante el último cuarto del siglo XX. Finalmente y cual conjuro enarbolado por el baston de un poderoso hechicero, los FX se prestan y sirven como artilugio para la mano del creador. Como un destello mágico, aportan, no solo a las ascenas, sino a los personajes y a las ambientaciones, todas las características necesarias para narrar una historia fantástica de aventuras, coraje, entrega y amistad; sirve para demostrar visulamente la diferencia precisa entre el lado bueno y el malo, el brillante y es oscuro, el adecuado y el equivocado.

Es que de eso se trata la obra global. A partir de sus descripciones, antes literarias, ahora visulaes, se extraen los motivos por los que ha cautivado - y lo sigue haciendo - a tanta gente: El Señor de los Anillos en sus tres versiones – La Comunidad del Anillo/Las Dos Torres/El Retorno del Rey – se asemejan, aunque de manera novedosa a la novela caballeresca, recitada por los juglares de la edad media y si le agregamos el aporte valiente, de un director con libertad suficiente – porque Jackson la tuvo en sus manos y la aprovechó - para volar en sus sueños, la mezcla es explosiva. Podrá objetarse que a raiz de su participación, la película no siga cronologicamente la literalidad de la obra original o que la importancia de algunos personajes haya crecido o disminuido, pero jamás se le podrá objetar que las intensiones fueron loables y el producto resultante es de una categoría superior.

Grandes expectativas conllevan un sinumero de exigencias. Para los miles de aficionados y lectores al rededor del Globo, esas condiciones no fueron menores y seguramente la aguda persepción de todo aquel que sea fanático – o no - de la Tierra Media y sus habitantes, está sincronizada para encontrar el mínimo error y desacreditar la producción. Pero Tolkien debería sentirse honrado, en cualquier lugar donde pueda ver una proyección de la cinta; el homenaje es correcto y a la altura de la literatura, que supo desplegar durante su vida mortal. A partir de aquí, se ira incrementando una corriente que ya es dificil de parar. A partir de aquí, nuevas generaciones irán agregándose a la manada y colaborando para enaltecer el mito. A partir de aquí, solo queda esperar la próxima secuela, prontos a descubrir si, al igual que ésta, se encuentra a la altura de los acontecimientos.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

X2 (X-Men 2)

X2
(X2 – EE.UU. 2003)
Dirigida por: Bryan Singer
Escrita por: Michael Daugherty y Dan Harris
Basado en la historieta gráfica de Stan Lee.
Protagonizada por: Patrick Stewart (Pf. Charles Xavier), Hugh Jackman (Wolverine/Logan), Ian McKellen (Eric Lensherr/Magneto), Hale Berry (Storm), Famke Janssen (Jean Grey), James Mardsen (Scott Summers/Cyclope), Rebecca Romijn-Stamos (Mystique), Brian Cox (Stryker), Alan Cumming (Kurt Wagner/Nightcrawler), Anna Paquin (Rouge), Kelly Hu (Yuriko Oyama/Deathstrike), Shawn Ashmore (Bobby/Iceman), Aaron Stanford (John/Pyro).
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración: 132 minutos
Estreno: 05 de mayo de 2003

Por decantación, una nueva generación de directores se hizo presente en los 90’ fruto de la década anterior. A partir de la creación de los canales musicales, los directores de video clips, se profesionalizaron y de a poco ingresaron en el dificultoso mundo de Hollywood y las superproducciones millonarias, siendo algunos de ellos, los responsables de excelentes productos comerciales y artísticos.


Brian Singer perteneció a este grupo y obtuvo el merito de realizar un arriesgado cross over con X-Men, allá por el 2000. Si bien su carrera como director en “las grandes ligas” había comenzado anteriormente, recordemos Apt Pupil (El Aprendiz), producción en la que también participó Ian McKeller, como el ex criminal de guerra nazi, en X2 manifiesta un estado de madurez, descriptiva y visual, que lo aleja de la promesa y lo asienta como una realidad muy cercana y palpable para los espectadores.


Pero para aquellos pochocleros, donde me incluyo por un momento, que esperaron tres años, la fecha ya no se hace esperar más y finalmente el secreto mutante se develó. Guepardo, Tormenta, Jean, Cíclope, el Profesor Xavier, Pícara y por primera vez Nocturno – nobleza hispana obliga – vuelven al ruedo, con una vibrante secuela que refleja el alma de la precursora, sostiene las esbeltas características visuales, anuncia una fuerte intención de ampliar los elementos relativos a la saga originaria, no escatima en gastos y vuelve a atribuir al producto una idónea entidad propia.

Siendo comprensiblemente sincero, sería una caradures establecer elementos coincidentes o disidentes entre X-Men y X2, por la simple razón de que objetivamente no pueden separarse. Cada una y casi lógicamente en forma reciproca, son causa y efecto de la otra. Si bien cada uno de las dos puede verse y comprenderse por separado – salvando pequeños preconceptos -, podría decirse que son casi como una formulación matemática: partes indivisibles de un mismo entero.


Por tales motivos, mencionar conceptos relacionados a las actuaciones de aquellos que repiten escena, sería redundar en elogios. Simplemente aludir a la memoria y señalar que siguen bajo la misma guía y con la misma suerte de sus interpretaciones anteriores. Si es acertado agradecer a la productora las presencias de Brian Cox (Stryker) y Alan Cumming (Kurt Wagner/Nightcrawler), quienes desempeñan una personificación correctísima. Por otro lado, la ronda de agradecimientos también debe hacerse extensiva, para aquellos que hayan tomado la decisión de dar el protagonismo y madurez al personaje Mystique interpretado por Rebecca Romijn-Stamos, quien esta vez puede demostrar que es bastante más que unas cuantas escamas, mucha pintura azul y un cuerpo escultural.

Desde el plano argumental, se puede observar una constante intención de mantener la atención del espectador, cosa que se logra desde el minuto cero. No logran identificarse altibajos en la cronología narrativa, por el contrario, todo el filme expresa esa tensión necesaria, recurrente en el género y que otros productos no han sabido sostener.

Dentro de los rubros técnicos y que muchas veces hacen que el espectador pueda salir de la sala obnubilado, deben destacarse la calidad en la edición de sonido y efectos sonoros que se presentan un forma superlativa, al igual que la edición propiamente dicha, siendo estos puntos elementos fundamentales en la presentación de este tipo de producciones.

En resumen, para aquellos que disfrutaron la edición original, no cabe duda que la opinión se mantendrá y consecuentemente agregará impotencia a la espera por su tercera parte. Significativamente, para aquellos que no corrieron esa suerte, bueno... creo que ya está todo dicho. Consejo: infaltable pasar por el hall central, adquirir los comestibles de turno y sentarse a disfrutar.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.