domingo, 12 de julio de 2009

Amor Ciego

AMOR CIEGO
(Shallow Hal – EE.UU. - 2001)

Escrita por: Sean Moynihan, Peter & Bobby Farrelly
Dirigida por: Bobby & Peter Farrelly
Protagonizada por: Jack Black (Hal), Gwyneth Paltrow (Rosemary),
Jason Alexander (Mauricio), Joe Vitelli (Steve Shanahan), Bruce McGill
(Reverndo Larson) & elenco.
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración: 110 minutos
Estreno: 18 de febrero de 2002


Claramente reconocemos que vivimos en una sociedad que ha ido modificando los estándares de belleza a lo largo de la historia. En la Edad Media, una mujer con naturales vellosidades y una figura ampliamente fornida, llegaba a ser identificada como estéticamente perfecta. A mediados de siglo pasado, aquellas robustas rubias de Hollywood, hacían delirar y convertir en lobos a la platea masculina. Hoy en día, los medios de comunicación y por consiguiente los mortales como Hal - Jack Black, High Fidelity - , nos dan la media de los que podríamos llamar belleza: delgada – al borde de la anorexia – estilizada – casi esculpida – y como consecuencia lógica de su distinción, histérica – suavizado, con un carácter muy especial -.

El universo de Hal puede resumirse en pocos elementos: su trabajo, su amigo del alma y la búsqueda desesperada de una mujer que reúna todos los requisitos de la mujer perfecta. Como se ha descrito anteriormente, la empresa nos es nada fácil, máxime si tenemos en cuenta que la pincelada divina que le toca en suerte ha sido escueta y los atributos que declara a simple vista, no lo favorecen demasiado. Pero gracias a un encuentro fortuito y un cambio de perspectiva muy insólito, su suerte tomará un giro inesperado y finalmente cambiará para mejor... ¿o no?

De la mano de los hermanos Bobby y Peter Farrelly – parece que los clanes de hermanos se han puesto de acuerdo en estrenar durante la primera etapa del año productos interesantes – llega esta pintoresca tragicomedia romántica, que hará el deleite de la cineplatea. Ahora bien, con solo decir esto no basta y como deben esperar impacientes, es compromiso de quien escribe justificar debidamente el por qué de sus dichos.

En principio, es sabido que los Farrelly han hecho algo de lo bueno – Kingpin, There’s something about Mary – y algo de lo no tan bueno – Dumb and Dumber, Me, Myself and Irene –, lo comprensible es saber que el dinero recaudado y haber pagado el derecho de piso bien vale la pena. En esta oportunidad, Shallow Hal no es una simple comedia al estilo de las anteriores; desde sus raíces, puede notarse que tiene una marcada intención de trasmitir un mensaje, una fuerte voluntad de explicar que todo aquello que el medio audiovisual – incluso el mismo cine – pretende vender e imponer como bello y estético, puede no serlo. Para nuevas generaciones de adolescentes, indudablemente el publico al cual apunta la producción, deja una brecha entreabierta entre lo que es y lo que en realidad debería ser. En definitiva, una puerta abierta a aquello que siempre repitieron los padres a ultranza: “la verdadera belleza se encuentra en el interior”.

Para manifestar un mensaje tan importante como éste, el film se nutre de un extraordinario elenco y de manera destacada se plantea un efectivo contrapunto entre Black y uno de los comediantes más ácidos que ha dado la televisión norteamericana. Jason Alexander, quien ha sabido dejar protagonismo al representar, generalmente, papeles secundarios – incluso en Seinfeld (TV) – incluye su cuota de humor tan particular y logra, junto al protagonista, una serie de diálogos, que compuestos de manera estupenda, seguramente identifiquen a más de un racista adiposo y desprendan sendas carcajadas.

Excluyentemente, uno de los méritos de la producción, debido sin duda a la confianza que han depositado en su persona, es la actuación sobresaliente de la blonda y esbelta Gwyneth Paltrow – The Talented Mr. Ripley, Seven, Great Expectations, Shakespeare in love – quién en la ancha piel de Rosemary, deja de manifiesto que no es solo una cara bonita. Cada uno de los detalles que componen el personaje, gestos, muecas, modos y hasta la mirada, hacen posible ver esa personalidad reprimida y falta de afecto en una persona que para los ojos de Hal, nunca han faltado. Y francamente, Gwyneth, hace lujo de su belleza y demuestra que en el fondo, también es obesa, pero su exceso no es de materia adiposa, es de talento. Talento que seguramente nos sorprenderá en su próximo estreno: The Royal Tennembaums. La efectividad de los Farrelly parece manifestarse en lograr que dulces e intocables musas, dejen sus hábitos en pos de convertirse definitivamente en actrices. Lo hicieron con Cameron Diaz, volvieron a hacerlo con Gwyneth.

En resumidas cuentas, no será un clásico de todas las épocas y difícilmente alcance los decibeles de There’s something about Mary y esto es solo simplemente porque la novedad ya no juega como carta de presentación, de otro modo y en otro tiempo, bien podría prestarse a marcar una época. Su mérito es reconocer y no olvidar que más allá de una obra básicamente humorística, se esfuerza poderosamente por mostrar un mensaje encubierto entre tanta solfa, una señal distintiva, algo que la identifique y llegue a un receptor ávido de buenas intensiones.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

El Triunfo del Espiritu - Antwone Fisher

EL TRIUNFO DEL ESPIRITU – ANTWONE FISHER
(Antwone Fisher – EE.UU. 2002)

Dirigida por: Denzel Washington
Escrita por: Antwone Fisher
Protagonizada por: Derek Luke (Antwone Fisher), Denzel Washington (Jerome Davenport), Joy Bryant (Cheryl), Salli Richardson (Berta Davenport).
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración: 117 minutos
Estreno: 29 de mayo de 2003


Una infancia problemática, la adolescencia inmersa en situaciones difíciles de asimilar y por último la auto superación frente a las adversidades, son temas que se han tratado en cientos de filmes a lo largo de toda la historia del 7º arte. Por lo expresado sería totalmente valido decir que dentro del género dramático debería inventarse un subgénero, al que me permito identificar como “historias de vida”.

Podrán categorizarla de cientos de maneras distintas pero El triunfo del espíritu es eso, una historia de vida que gracias a la mirada acertada del debutante director y versado actor Denzel Washington, llega a las salas argentinas con un mensaje de esperanza, que bien vale la pena tratar entender.

Lo interesante del filme es que en su temática se tocan cuestiones muy duras, que el personaje central experimenta a lo largo de su corta vida. La orfandad, la soledad del espíritu, la familia, el abuso físico y psicológico, son tratados desde una óptica adecuada, madura, sin prestarse a golpes bajos y dentro de un tono muy respetuoso, que el propio protagonista narra desde el guión y que el director sabe interpretar.

Desde esa perspectiva, se puede entender el por qué la película debería ganar adeptos: el filme desde todo punto de vista se presta para el espectador, aunque no haya experimentado ese tipo de vivencias, se identifique con los personajes y logre una conexión muy particular, vibrando con cada secuencia, sintiendo cada lágrima o compartiendo cada sonrisa.

Un elogio muy particular es el que merece Robi Reed-Humes, que aunque solo figure en las gacetillas de prensa como un nombre, quien tuvo la capacidad y el ojo profesional suficiente, seguramente junto a los productores, como para jugarse a seleccionar a casi dos desconocidos para los roles principales, y que lograron una química destacable en escena. Derek Luke, que antes de asumir el papel de Fisher, solo había aparecido fugazmente en algunas series televisivas, compone un papel muy bien logrado que conjuntamente con la modelo devenida actriz, Joy Bryant, desarrolla una transición de género muy aceptable.

Es justo establecer en este punto que, luego de haber obtenido la preciada estatuilla el año pasado y luego de recorrer un largo camino, que lo llevo a ser esclavo, policía y hasta abogado, Denzel Washington se decidió a tomar las riendas de una producción y asumió la mayor responsabilidad, la silla principal. Seguramente de no haber contado una historia con protagonistas afro americanos, el filme se podría asimilar al estilo de películas por las cuales Robert Redford es propenso y a las cuales Washington debe haber tenido en cuenta, ya que la poética y la filosofía que el filme maneja, es de una fina factura y bien lo demuestra al proyectarse el celuloide.

Antwone Fisher podría ser una producción que fácilmente pasará inadvertida ante la plaza comercial, seguramente por el bajo presupuesto y la poca difusión, pero no sería del todo justo dejarla madurar sin darle una oportunidad. Se lo ha ganado.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

La Liga Extraordinaria

LA LIGA EXTRAORDINARIA
(The league of extraiordinary gentelmen – EE.UU. 2003)
Dirigida por: Stephen Norrington
Escrita por: James Dale Robinson
Protagonizada por: Sean Conery (Allan Quatermain), Nasseruddin Shah (Cap. Nemo), Peta Wilson (Mina Harcker), Tony Curran (Rodney Skiner), Stuart Townsend (Dorian Gray), Shane West (Tom Sawyer), Jason Flemyng (Jeckyll/Hyde), Richard Roxburgh (M).
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración aprox.: 100 minutos.
Estreno: 11 de septiembre de 2003


Los cambios de centurias, suelen presentarse como un vértice en los flujos de la historia. Suicidios en masa, falsos profetas que predicen el fin de los tiempos y sobre todo muchas esperanzas de que lo que venga, sea mas provechoso de lo que se deja atrás, pudieron ser elementos comunes que se experimentaron cada una de las distintas épocas. Pero el fin del siglo XIX no sería uno mas ya que una fuerza desconocida, pretende que ese cambio de siglo no sea uno mas, sino el último para el mundo libre...


Basada en la novela gráfica de Alan Moore y Kevin O’neil, La Liga Extraordinaria – o La Liga de Caballeros Extraordinarios, como debería haberse titulado en realidad – reúne en sus filas, a algunas de las más particulares figuras de la literatura, proponiendo para los fanáticos una adaptación del comic que se interpretará con reservas, aunque sin embargo, luego de marginar algunos baches narrativos, el filme se sostiene constantemente en una devenir de adrenalina que hará su visión en pantalla grande, una de las más recordables del año.

A nivel argumental, no puede decirse que sea una de las producciones mas logradas del año. Para ser mas claro, el espectador no debe pretender concurrir a la sala a ver una profunda novela psicológica, que ponga de manifiesto una crítica a las facciones liberales que pretenden dominar el mundo, utilizando la política de libre mercado como escudo protector – cuando vean la película, entenderán por que -, porque simplemente, ese no es el objetivo primario del filme... Esta vez, los pochocleros están de parabienes, ya que seguramente serán los que más la disfruten.

Casi desde el inicio, un presente sombrío que tiñe el cambio de siglo, permite sumergirse en una atmósfera que muy pronto estará cubierta de disparos, persecuciones, explosiones, ciudades que se derrumban, mortíferas batallas y miles de millones de efectos visuales – algunos muy burdos en mi humilde opinión -.

Nuevamente, como parece ser característica indispensable en este tipo de género, las mejores interpretaciones escapan de los grandes nombres y las amplias marquesinas. Son destacables las actuaciones de Peta Wilson, a la que sin dudas se le puede atribuir una de las mas logradas mujeres vampiro del 7° arte, la doble figura del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde encarada por Jason Flemyng y el vanidoso Dorian Gray personificado por Stuart Townsend, que asistidos por una amplísima gama de efectos especiales, sobrellevan las características de sus papeles agraciadamente. Sobre Sir Conery, no me permitiré exponer un juicio de valor, los años sostienen su presencia en cualquier filme.

Lamentablemente pocos son los guiños que logran confundirse en una trama sin muchas sorpresas y aunque en varias oportunidades se pretende sacar a la superficie un hilo conductor vinculado al pasado, presente y futuro de los personajes, todo esto se ve empañado por la principal propuesta que el film tiene: entretener.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

Camino a la Perdición

CAMINO A LA PERDICION
(Road to Perdition – EE.UU. - 2002)

Dirigida por: Sam Mendes
Escrita por: David Self
Basada en la novela gráfica escrita por Max Allan Collins e ilustrada por Richard Piers Rayner.
Protagonizada por: Tom Hanks (Michael Sullivan), Paul Newman (John Rooney), Jude Law (Maguire), Daniel Craig (Connor Rooney), Stanley Tucci (Frank Nitti) Tyler Hoechlin (Michael Sullivan Jr.)
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración: 116 minutos
Estreno: 28 de agosto de 2002


Generalmente se estila decir, entre los conocedores del buen cine, que las segundas partes nunca son tan buenas como las primeras. También es sabido que todo paradigma está justamente creado con el objetivo de ser bajado de su pedestal y de esa manera, proceder a la creación de uno nuevo. Mi abuela siempre repite incansablemente: “para muestra, basta un botón” y a modo de ejemplo, dentro del séptimo arte, bien valdría nombrar Terminator 2: Juicio Final (Terminator 2: Judment Day, James Cameron. EEUU, 1991), producción que superó ampliamente a su predecesora y marcó una época.

En esta oportunidad no encontramos la segunda parte de otra película; sí la segunda producción de un director que, para su suerte, no tuvo que pagar el derecho de piso que exige Hollywood y nos deslumbró con su galardonada opera prima. Para quienes hayan pasado por alto toda ficha técnica, estamos hablando de Sam Mendes, quien de la mano de su Belleza Americana (American Beauty. EEUU, 1999), supo plasmar la compleja relación de una familia norteamericana, con la sensibilidad y frialdad suficiente, como para alzarse con el premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas – o el Oscar - en el año 2000.

Seguramente para la mayoría de los cinéfilos de raza, la incertidumbre de esperar un filme puede ser mortal. Para lograr un producto adecuado, el director se tomo su tiempo – nada menos que 3 años - en encontrar una historia lo suficientemente convincente, que mereciera ser llevada al celuloide y fue solo a través de una novela gráfica, mejor conocida por cómic, que el reto finalmente se planteó. Pero el desafío tenía otros condimentos: adaptar una secuencia estática al movimiento, lograr la ambientación adecuada, respetar la idea original, trasmitir las sensaciones que cualquier lector haya podido experimentar al leer la obra gráfica y sobre todo, no defraudar a una nueva generación de espectadores – suerte que no corrieron los “Shyamalomanos” reivindicados recientemente con Señales (Signs. EEUU, 2002).

Desde la óptica dramática, también Tom Hanks se enfrentó al duelo de componer un personaje poco tradicional dentro de sus parámetros. Esta vez no debe enamorar, no debe entretener, no debe ser ni el salvador ni el último hombre victorioso en la faz de la Tierra. Esta vez, debe enfrentarse con sus propios temores y encarnar al oscuro gangster Michael Sullivan, quién acosado por su propia “familia”, debe emprender raudo viaje para salvar la vida de su único hijo sobreviviente.

Enarbolar un halago frente al jefe mafioso de Paul Newman, sería casi una redundancia. Años de trayectoria avalan un desempeño mas que notable, para un veterano actor que todavía posee varios cartuchos dentro del tambor y de los cuales no pretende malgastar ninguno. Pero uno de los aplausos mas merecidos, se lo merece el ácido y cerebral papel que desarrolla Jude Law. Maguire, un matón a sueldo camuflado de fotógrafo free lance, es la pieza fundamental de un complot que tendrá destino incierto, pero determinante en la obra y que por otro lado, demuestra le permite demostrar la madurez artística por la que transita el notable actor inglés. El otro aplauso es para el juvenil Tyler Hoechlin, que en papel de Michael Sullivan Jr., hace su presentación el la pantalla grande y nos autoriza la felicitación hacia la empresa que desarrolló el casting.

Entrando de lleno en la producción, puede notarse que Mendes sabe bien de quien rodearse para lograr sus objetivos. Varias ópticas se entremezclan durante el desarrollo del filme: ingredientes de una road movie, la redención de un alma en pena y hasta elementos del cine negro de los años ’50, se combinan con la tecnología para lograr una trama sumamente atrayente y oscura. En tal sentido el rubro fotografía, consumado por el galardonado Conrad L. Hall – ganador del Oscar por el mismo rubro en Belleza Americana – logra matices sorprendentes, reflejando distintos momentos de la trama, de manera sorprendente y que son bien acompañados por una banda sonora muy característica, en este punto, dentro de la filmografía de Mendes.

También es de resaltar, el sutil influjo que producen los parlamentos a lo largo de la historia. Luego de ver la cinta, es fácil entender punto por punto, el por qué de cada palabra, de cada coma o de cada frase, la justificación de su ubicación dentro la película y la concordancia con los distintos estadios por los que evolucionan los personajes.

Al encontrarse con una obra como ésta, el cronista se plantea si es correcto establecer semejanzas y diferencias con realizaciones anteriores, aunque muy dentro se sabe que es algo imposible. Paradójicamente, el filme anterior del director, tiene la misma duración que su nueva obra. Nunca sabremos si esto ha sido un efecto buscado o mera casualidad. Lo que si se puede asegurar es que tanto esta vez, como la anterior, el producto es digno de ser observado con detenimiento, para luego sacar las conclusiones; porque este es el tipo de película que más gusta: la que deja cientos de cosas dando vueltas en la cabeza. Todo un logro para estos tiempos.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin previa autorización.

Enlace Mortal

ENLACE MORTAL
(Phone Booth – EE.UU. 2002)

Dirigida por: Joel Schumacher
Escrita por: Larry Cohen
Protagonizada por: Colin Farrel (Stu Shepard), Forest Whitaker (Cp. Ramey), Radha Mitchel (Kelly Shepard), Katie Holmes (Pamela McFadden), Kiefer Sutherland.
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración: 80 minutos
Estreno: 12 de junio de 2003


¿Qué haces cuando escuchas un teléfono público sonar? La respuesta a esta hipótesis es fácil de contestar. El mismo impulso del sonido haría que cualquier transeúnte instintivamente se abalanzara en su respuesta, aún sin saber de quién pueda tratarse y con la plena convicción de discernir que, ese llamado no tendrá ninguna relación con su persona. Pero ahondando un poco, la cuestión es algo mas compleja...

Para Stuart Shepard – Colin Farrel – esa llamada al azar, puede llegar a ser la última ya que su futuro, depende profundamente de las acciones que se desarrollen luego de levantar el tubo y emitir un simple “hola”. En tal sentido, no vale la pena contar nada mas sobre la trama, no porque no lo merezca, simplemente porque es más válido incurrir en la sala cinematográfica para descubrirlo por si mismos.

Enlace Mortal es más que un simple thriller. En su desarrollo se presentan cuestiones que se relacionan con la ética y la moral de las personas comunes; aquellos alejados de las grandes esferas; aquellos que pudiendo mantener una vida normal, se dejan impulsar por una sociedad que se ampara en un continuo desenfreno hacia un objetivo no definido y sin llegar nunca a descifrarlo concretamente.

El desarrollo presenta a dos contrafiguras que son el único sustento de los atrapantes 80 minutos que dura el filme. Por un lado, el hombre ataviado por su realidad, que busca la redención en manos de un salvador inusual que, además de la liberación del espíritu, le impone una expiación forzada a costa de su propia vida o la de sus seres queridos. Ronda dentro de este concepto, la idea del vengador anónimo que todo lo ve y todo lo registra. Aquel que sin llegar a ser un héroe, es un justiciero por mano propia y que caprichosamente, se inmiscuye en la vida del ciudadano común en busca de solucionar los problemas de la sociedad, pero sin darse cuenta de su propia infracción.

Además de los temas psico-sociológicos que desarrolla la producción y que pueden identificarse entrelíneas, la duración y la forma en que está filmada, hacen que todo sea mucho más accesible, porque justamente acerca al espectador al concepto del director. Enlace Mortal, es lo que se puede llamar – o por lo menos así me lo permito – una one scene movie, esto es: una película filmada casi íntegramente en un solo escenario, que por otro lado tiene la característica de ser sumamente cotidiano: cualquier calle céntrica que posea una cabina telefónica. Este condimento y que se desarrolle casi en tiempo real, hacen que la tensión de la trama no mengüe prácticamente en ningún momento. Pero no es el único elemento...

Colin Farrel, se está asentando cada día más en la pantalla grande y sinceramente puede catalogarse como uno de los mejores descubrimientos de los últimos años. Más allá de alguna malograda incursión – como En defensa del honor, junto a Bruce Willis – el impulso de las grandes Compañías – que lo colocaron en Sentencia Previa y Daredevil - rinde frutos, que pueden identificarse en su admirable desempeño dramático. La inclusión de Forest Whitaker y Katie Holmes son condimentos aceptables, aunque poco redundantes a la hora del balance general. Sin embargo, uno de los mayores aciertos del casting, se la lleva la intervención de Kiefer Suterland, quien con solo utilizar su voz, crea los climas acertados que cada situación requiere.

Desde el aspecto técnico, se reconoce una fuerte intención de comunicar la esquizofrenia cosmopolita, a través de un desenfrenado manejo de cámara y la utilización de planos superpuestos en la edición final – al estilo de la serie televisiva 24 - , brinda el ritmo adecuado a cada una de las secuencias.

En resumen, el teléfono está sonando, pero que nadie tenga miedo, la llamada trae buenos augurios para los cinéfilos.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

Recien Casados

RECIEN CASADOS
(Just Married – EE.UU. 2003)
Dirigida por: Shawn Lavy
Escrita por: Sam Harper
Protagonizada por: Ashton Kutcher (Tom), Brittany Murphy (Sarah), Chrisitian Kane (Peter Prentiss), David Moscow (Kyle) & elenco.
Distribuida por: 20th Century Fox
Duración: 98 minutos
Estreno: 3 de marzo de 2003
Sarah y Tom son lo que se deja ver en el título y como para no dejar nada librado al azar, la película cuenta sin rodeos, las desventuras que la pareja experimenta, en lo que pensaban sería la luna de miel más dulce de la historia...

Se puede criticar que la explicación del filme es sucinto y sin mucho brillo, se podrá pensar que motivos personales impulsan estas palabras, incluso imaginar mala predisposición del escribiente, pero es que la realidad demostrará, que esas críticas serían totalmente infundadas. En otras palabras: por más que tiren dardos sobre la foto de quien escribe, la proyección se torna deslucida, sin puntos altos y poco recomendable, para aquellos que se sientan en una butaca de cine y pretenden dejar de lado la frivolidad.

Bueno, bueno!!! ¿se justifica tanto palo entre las ruedas?... Desde una humilde postura, creo que si, pero tanta gravedad no sería completa si no tuviera una justificación coherente y por eso a las pruebas me remito.

Por un lado, la belleza de Brittany Murphy, fue partener de Eminem en su primera aparición para la gran pantalla, por el otro, Ashton Kutcher deslumbro con su personaje de Kelso en That 70th Show y mas tarde, entretuvo con las locuras que hizo en Hey! ¿Dónde esta mi auto?. Es decir, ambos son jóvenes talentos que se encuentran en pleno ascenso dentro del mainstream y no desaprovechan ninguna oportunidad de darse a conocer, lo que podría interpretarse como un grave error, cuando el único ingrediente participante es un buen presupuesto.

Es entendible que las comedias ligeras y el estilo humorístico de los hermanos Farrelly, sea un buen ejemplo para seguir y como suele decirse, copiando se aprende, pero en esta oportunidad las situaciones se suceden y francamente no sorprenden, no tienen vuelo ni brillo y terminan por sucumbir en medio de una historia que tiene el final rosa conocido por todos los cinéfilos, en todas las latitudes del globo. Como de costumbre: las intenciones sobran, los resultados no llegan a convencer.

Por demás, están descartadas todas las posibilidades de poder enarbolar un sentido de majestuosa lucha en busca del amor, enfrentando todos los contratiempos y los deseos de la suntuosa familia de la novia. Ni siquiera ese elemento tan sencillo se le puede atribuir. Recién Casados, es una de esas películas que termina siendo victima de su propia existencia y justifica su estreno por un mandato del dueño de la torta.


Sebastián Montagna
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X2 (X-Men 2)

X2
(X2 – EE.UU. 2003)
Dirigida por: Bryan Singer
Escrita por: Michael Daugherty y Dan Harris
Basado en la historieta gráfica de Stan Lee.
Protagonizada por: Patrick Stewart (Pf. Charles Xavier), Hugh Jackman (Wolverine/Logan), Ian McKellen (Eric Lensherr/Magneto), Hale Berry (Storm), Famke Janssen (Jean Grey), James Mardsen (Scott Summers/Cyclope), Rebecca Romijn-Stamos (Mystique), Brian Cox (Stryker), Alan Cumming (Kurt Wagner/Nightcrawler), Anna Paquin (Rouge), Kelly Hu (Yuriko Oyama/Deathstrike), Shawn Ashmore (Bobby/Iceman), Aaron Stanford (John/Pyro).
Distribuida por: 20th. Century Fox
Duración: 132 minutos
Estreno: 05 de mayo de 2003

Por decantación, una nueva generación de directores se hizo presente en los 90’ fruto de la década anterior. A partir de la creación de los canales musicales, los directores de video clips, se profesionalizaron y de a poco ingresaron en el dificultoso mundo de Hollywood y las superproducciones millonarias, siendo algunos de ellos, los responsables de excelentes productos comerciales y artísticos.


Brian Singer perteneció a este grupo y obtuvo el merito de realizar un arriesgado cross over con X-Men, allá por el 2000. Si bien su carrera como director en “las grandes ligas” había comenzado anteriormente, recordemos Apt Pupil (El Aprendiz), producción en la que también participó Ian McKeller, como el ex criminal de guerra nazi, en X2 manifiesta un estado de madurez, descriptiva y visual, que lo aleja de la promesa y lo asienta como una realidad muy cercana y palpable para los espectadores.


Pero para aquellos pochocleros, donde me incluyo por un momento, que esperaron tres años, la fecha ya no se hace esperar más y finalmente el secreto mutante se develó. Guepardo, Tormenta, Jean, Cíclope, el Profesor Xavier, Pícara y por primera vez Nocturno – nobleza hispana obliga – vuelven al ruedo, con una vibrante secuela que refleja el alma de la precursora, sostiene las esbeltas características visuales, anuncia una fuerte intención de ampliar los elementos relativos a la saga originaria, no escatima en gastos y vuelve a atribuir al producto una idónea entidad propia.

Siendo comprensiblemente sincero, sería una caradures establecer elementos coincidentes o disidentes entre X-Men y X2, por la simple razón de que objetivamente no pueden separarse. Cada una y casi lógicamente en forma reciproca, son causa y efecto de la otra. Si bien cada uno de las dos puede verse y comprenderse por separado – salvando pequeños preconceptos -, podría decirse que son casi como una formulación matemática: partes indivisibles de un mismo entero.


Por tales motivos, mencionar conceptos relacionados a las actuaciones de aquellos que repiten escena, sería redundar en elogios. Simplemente aludir a la memoria y señalar que siguen bajo la misma guía y con la misma suerte de sus interpretaciones anteriores. Si es acertado agradecer a la productora las presencias de Brian Cox (Stryker) y Alan Cumming (Kurt Wagner/Nightcrawler), quienes desempeñan una personificación correctísima. Por otro lado, la ronda de agradecimientos también debe hacerse extensiva, para aquellos que hayan tomado la decisión de dar el protagonismo y madurez al personaje Mystique interpretado por Rebecca Romijn-Stamos, quien esta vez puede demostrar que es bastante más que unas cuantas escamas, mucha pintura azul y un cuerpo escultural.

Desde el plano argumental, se puede observar una constante intención de mantener la atención del espectador, cosa que se logra desde el minuto cero. No logran identificarse altibajos en la cronología narrativa, por el contrario, todo el filme expresa esa tensión necesaria, recurrente en el género y que otros productos no han sabido sostener.

Dentro de los rubros técnicos y que muchas veces hacen que el espectador pueda salir de la sala obnubilado, deben destacarse la calidad en la edición de sonido y efectos sonoros que se presentan un forma superlativa, al igual que la edición propiamente dicha, siendo estos puntos elementos fundamentales en la presentación de este tipo de producciones.

En resumen, para aquellos que disfrutaron la edición original, no cabe duda que la opinión se mantendrá y consecuentemente agregará impotencia a la espera por su tercera parte. Significativamente, para aquellos que no corrieron esa suerte, bueno... creo que ya está todo dicho. Consejo: infaltable pasar por el hall central, adquirir los comestibles de turno y sentarse a disfrutar.

Sebastián Montagna
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.